Mientras plácida dormís el respirar vuestro que el silencio rompe escucho, y morir al observaos podría, satisfecha toda por júbilo que vuestro cuerpo desnudo a mis ojos concede, cegadle de ello más le temo, no la obscuridad que mis ojos embriagare, sino el recuerdo vuestro del contorno que nunca más el admirar pudiere, estigma en manos que por vuestras caricias llevare, cegada en contornos que juntas el amor por laderas seducidas no más contemplare.
De sombras en rocío cubríos deseare, sin hurgaos que vuestro descanso interrumpir con ello pudiere, vuestra espalda en seis mil formas etéreas imaginar la caricia supiere, curvilínea ella, trote del placer que por manos escudriñare, crucificándome a vuestra cintura, sí morir por ello mi deseo sería, yaciendo pequeña entre el contorno que de glúteos vuestros la vulva perene los muslos ciñere, y de claros y obscuros en ellos perdedme, cegada por la delicia en contornos que juntas el amor por laderas seducidas mi faz toda en vuestras piernas dilapidare, a vuestras rodillas anclada, uniendo mares bravíos que salivas nuestras las bocas reacias intercambiaren, ansiando en pantorrillas el suspiro arrancaos fincar la postura anhelare, vuestra tendida erguida la mía, ansiando el más, deseando el más, multiplicando los instantes por eternos culminar rompiendo sombras y silencios en letargos que plácidos de labios nuestros, ahogadas por seis mil formas etéreas, recorrer del contorno de vuestra sombra el silencio que la caricia deseare.
